Por Reinaldo Spitaletta y Mario Escobar Velásquez

 

Todavía conserva aires de camaján, en su caminado y en sus maneras de hablar. Es un guerrero de barriada, demasiado sensible. Creció entre galladas malevas, puñales, partidazos de fútbol, humos no propiamente de cigarrillos, olores a alcohol y a amistad, carencias económicas y excesos de imaginación. Es un altísimo poeta, autor de obras como Golosina de sal, Cortinas corridas y Ausencia de descanso. Se llama Helí Ramírez Gómez.

Para él, conocedor a fondo de las pasiones humanas, de desdenes y marginamientos sociales, el hecho poético es un exorcismo, pura magia. Su abuelo manejó ese mundo arcano de los amuletos y las plantas y los baúles con secretos milenarios; Helí, en cambio, es un brujo verbal, creador de un idioma propio y hermoso: el del arrabal. Y es dueño de un estilo único, inconfundible, enorme en el parnaso colombiano.

Este poeta que ha escrito asuntos terriblemente bellos como “eran las tres de la tarde, las tres”, nació en Sevilla, un corregimiento de Ebéjico, en 1948. La violencia obligó a su familia a “exiliarse” en Medellín, cuando él apenas era un pibe de cuatro años. Hoy, sigue pensando, con todo lo que ello implica, que “escribir es algo grandioso”. Para dolor de los críticos, Helí es un poeta inclasificable, lo que, de por sí, ya es una odiosa manera de clasificación. Y su poesía, como determinados filmes, es “censura todos”.

FUENTE https://spitaletta.wordpress.com/2019/02/28/heli-ramirez-si-no-fuera-poeta-me-suicidaria/

LA NOCHE Y SU DESVELO - HELÍ RAMÍREZ
$30.000
Cantidad
LA NOCHE Y SU DESVELO - HELÍ RAMÍREZ $30.000

Por Reinaldo Spitaletta y Mario Escobar Velásquez

 

Todavía conserva aires de camaján, en su caminado y en sus maneras de hablar. Es un guerrero de barriada, demasiado sensible. Creció entre galladas malevas, puñales, partidazos de fútbol, humos no propiamente de cigarrillos, olores a alcohol y a amistad, carencias económicas y excesos de imaginación. Es un altísimo poeta, autor de obras como Golosina de sal, Cortinas corridas y Ausencia de descanso. Se llama Helí Ramírez Gómez.

Para él, conocedor a fondo de las pasiones humanas, de desdenes y marginamientos sociales, el hecho poético es un exorcismo, pura magia. Su abuelo manejó ese mundo arcano de los amuletos y las plantas y los baúles con secretos milenarios; Helí, en cambio, es un brujo verbal, creador de un idioma propio y hermoso: el del arrabal. Y es dueño de un estilo único, inconfundible, enorme en el parnaso colombiano.

Este poeta que ha escrito asuntos terriblemente bellos como “eran las tres de la tarde, las tres”, nació en Sevilla, un corregimiento de Ebéjico, en 1948. La violencia obligó a su familia a “exiliarse” en Medellín, cuando él apenas era un pibe de cuatro años. Hoy, sigue pensando, con todo lo que ello implica, que “escribir es algo grandioso”. Para dolor de los críticos, Helí es un poeta inclasificable, lo que, de por sí, ya es una odiosa manera de clasificación. Y su poesía, como determinados filmes, es “censura todos”.

FUENTE https://spitaletta.wordpress.com/2019/02/28/heli-ramirez-si-no-fuera-poeta-me-suicidaria/