Ubicación: A00011

Alianza Editorial  S.A.

Pasta Blanda, 324 Páginas. Libro leídoe en buen estado.     "...Toda París canta sobre Eloísa cuando, en otoño de 1114,  Abelardo inicia una correspondencia con el pretexto de  impartir clases,  constituyendo un medio de seducción reducido a la conversación,   a la sabiduría  y a la galantería.   Las tablillas de cera que el profesor devuelve, tras añadir su respuesta,  son copiadas por Eloísa, quizá ya con la idea de ser editadas en lo que será Epistolae duorum amantium o Cartas de los dos amantes. Las fórmulas de saludo implican un ejercicio de   retórica y de innovación literaria, además de ser testigo de la afección que se tenían,27​ y están llenas de alusiones íntimas mezcladas con referencias teológicas.

A través de estos intercambios, Eloísa analiza su deseo amoroso. Si la fe se vive a través de la imagen de Cristo, que es el hombre amado, Eloísa pretende amar de forma deseosa. No habría pecado en la lujuria cuando se produce por efecto del amor y no por perversión. Esto es la "moral de la pareja", la base del amor libre alejado de las reglas de la sociedad y del matrimonio.

Más que una correspondencia amorosa, las Cartas de los dos amantes (Epistolae duorum amantium) son una correspondencia sobre el amor. Es la ocasión de Eloísa para inventar, sobre el término tomado prestado a Tertuliano28​ de « dilectio »,29​ en el sentido de estima, como forma de amor intelectual. Lo define como una alineación entre iguales, una sumisión voluntaria en respuesta a la amistad recibida. El amor se distingue de la amistad tal y como la define Cicerón30​ entre personas del mismo sexo, es decir, aquí se asume la diferencia entre los géneros. Parecidos y singulares, hombres y mujeres no son idénticos. Eloísa aplica a la cuestión de la naturaleza del amor una lección de lógica sobre la diferencia entre género y especie.

Esta concepción del deseo, en su plano intelectual y sexual, esta filosofía del sujeto responsable de sus deseos será presentada seis siglos y medio más tarde por el preciosismo, acompañada de la noción del amor perfecto. La definición que da Eloísa del amor es triplemente revolucionaria: primero porque es una mujer la que expresa su opinión sobre este tema, después porque habla desde su experiencia personal y, finalmente, porque la diferencia de sexos se traduce en diferentes formas de amar..."

Cartas de Abelardo y Eloísa - Abelardo y Eloísa - Isbn 8429606138

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Pasta Blanda, 324 Páginas. Libro leídoe en buen estado.     "...Toda París canta sobre Eloísa cuando, en otoño de 1114,  Abelardo inicia una correspondencia con el pretexto de  impartir clases,  constituyendo un medio de seducción reducido a la conversación,   a la sabiduría  y a la galantería.   Las tablillas de cera que el profesor devuelve, tras añadir su respuesta,  son copiadas por Eloísa, quizá ya con la idea de ser editadas en lo que será Epistolae duorum amantium o Cartas de los dos amantes. Las fórmulas de saludo implican un ejercicio de   retórica y de innovación literaria, además de ser testigo de la afección que se tenían,27​ y están llenas de alusiones íntimas mezcladas con referencias teológicas.

A través de estos intercambios, Eloísa analiza su deseo amoroso. Si la fe se vive a través de la imagen de Cristo, que es el hombre amado, Eloísa pretende amar de forma deseosa. No habría pecado en la lujuria cuando se produce por efecto del amor y no por perversión. Esto es la "moral de la pareja", la base del amor libre alejado de las reglas de la sociedad y del matrimonio.

Más que una correspondencia amorosa, las Cartas de los dos amantes (Epistolae duorum amantium) son una correspondencia sobre el amor. Es la ocasión de Eloísa para inventar, sobre el término tomado prestado a Tertuliano28​ de « dilectio »,29​ en el sentido de estima, como forma de amor intelectual. Lo define como una alineación entre iguales, una sumisión voluntaria en respuesta a la amistad recibida. El amor se distingue de la amistad tal y como la define Cicerón30​ entre personas del mismo sexo, es decir, aquí se asume la diferencia entre los géneros. Parecidos y singulares, hombres y mujeres no son idénticos. Eloísa aplica a la cuestión de la naturaleza del amor una lección de lógica sobre la diferencia entre género y especie.

Esta concepción del deseo, en su plano intelectual y sexual, esta filosofía del sujeto responsable de sus deseos será presentada seis siglos y medio más tarde por el preciosismo, acompañada de la noción del amor perfecto. La definición que da Eloísa del amor es triplemente revolucionaria: primero porque es una mujer la que expresa su opinión sobre este tema, después porque habla desde su experiencia personal y, finalmente, porque la diferencia de sexos se traduce en diferentes formas de amar..."