Programación 2011
FECHA TEMA DEL MES INTELECTUAL TEXTO DE REFERENCIA
Febrero 2 Una sombría tendencia del presente: la derrota del pensamiento Alain Finkielkraut La derrota del pensamiento
Marzo 2 La responsabilidad social y política de los intelectuales Edward Said Humanismo y crítica democrática: la responsabilidad pública de escritores e intelectuales
Abril 6 En defensa de los libros, la lectura y los lectores George Steiner Pasión intacta: ensayos 1978-1995 (1997)
Mayo 4 Nuestra ligera época y la liviandad de sus amores Zygmunt Bauman Amor líquido
Junio 1 Nuevos amores, nuevas familias Vicente Verdú Nuevos amores, nuevas familias
Julio 6 Un agobiante ideal: el deber de ser feliz Pascal Bruckner La euforia perpetua: sobre el deber de ser feliz
Agosto 3 De una época que supera la dominación masculina… y la de cualquier otro género Pierre Bourdieu La dominación masculina
Septiembre 7 ¿Es definitorio de la mujer la maternidad? Elisabeth Badinter ¿Existe el amor maternal?. Historia del amor maternal, siglos XVII al XX
Octubre 5 De un mundo de múltiples sexualidades Por Definir Por Definir

Una sombría tendencia de nuestro época: la derrota del pensamiento.

El título en sí mismo es una toma de partido: deja la insinuación de que la derrota del pensamiento tiende una noche negra, o por lo menos unas sombras, sobre el horizonte de la humanidad; que no hay nada de qué alborozarse si el pensamiento sigue el declive que actualmente trae, que una sociedad que cada vez se entrega más a las lógicas de la frivolidad y la trivialidad es una sociedad que camina cada vez más decida hacia lo peor. Que la defensa del pensamiento está a la orden del día; que no se trata de romanticismos trasnochados ni se trata de reivindicar formas de una ilustración superada: se trata de defender un bien fundamental de la humanidad, un valor fundamental que la humanidad supo conquistar en su momento y cuya desaparición, esa especie de falta de oxígeno que hoy tiene la vida pasado por el pensamiento, pues augura no los mejores designios sino los peores para la humanidad.

  

La responsabilidad social y política de los intelectuales

Hay que comenzar situando como telón de fondo lo que en general es hoy una idea que corre que circula que es, en el mundo académico muy particularmente, asumida como una cosa sin contestación posible, y es que la figura del intelectual es una figura anacrónica, es una figura desueta, es una figura ya trasnochada. En el mundo académico y muy en particular a través de ese discurso que es el discurso de la posmodernidad, decir que alguien que se desenvuelve en el campo de las ideas implique un compromiso con lo social y lo político es motivo de ironía, por lo menos de cierta sorna, porque se piensa, con esa superioridad que a veces presentan quienes agencian estos discursos, que defender las relacion de las ideas con lo politico está en mentes que no se han podido poner al compás de los tiempos que vivimos.

 

En defensa de los libros, la lectura y los lectores

Si se habla de “defensa” de los libros, la lectura y los lectores es porque se percibe hoy por hoy un ataque frontal contra estas tres inmensas conquistas de la humanidad. Entonces, ¿de qué ataque hay que defenderlos? Antes que nada, hay que decir que el ataque y, por tanto, el peligro, no proviene de las nuevas tecnologías por sí mismas; en consecuencia, ¿de dónde llega esta ofensiva dañina con respecto al propósito de forjar un individuo más lúcido, una sociedad más razonable y una humanidad más sabia? Al libro lo amenaza su reducción a la condición de instrumento funcional o de recurso para el ocio inocuo; a la lectura la acecha perniciosamente la concepción que la lleva a ser acopio de información o apropiación pasiva de saber; al lector lo ronda el peligro de quedar atrapado en la lógica del consumismo y en la demanda de entretenimiento.  También trataré de mostrar que el caldo de cultivo de este ataque que amenaza a los libros, la lectura y los lectores lo proveen mancomunadamente el imperio trivializador de la mercancía, el espacio antifilosófico y extraño al deseo que caracteriza a la familia de nuestros días, el papel entontecedor de los medios de comunicación y la función empobrecedora de la escuela contemporánea, con la universidad a la cabeza.

 

Nuestra época y la liviandad de sus amores

En ésta ocasión abocaremos un tema que nunca deja de ser interesante y crucial para cada uno de nosotros: el amor. Sólo que la conferencia tratará de registrar el lugar y las formas que este inclaudicable sentimiento exhibe en nuestra época, en esta época que algunos gustan de llamar "posmodernidad" y que otros preferimos nombrar como "modernidad tardía". Pero ahora el asunto de la nominación de nuestro tiempo no es lo más importante, más bien lo que ocupará la atención en la conferencia será perseguir unas respuestas, así éstas sean tentativas y parciales, a algunas preguntas que se nos imponen en nuestros días: ¿la crisis en que pareciera estar sumido el sentimiento amoroso es signo de su terminación como acontecimiento particular, dado en un lapso de tiempo de la cultura occidental, o es indicio de una transformación más, de orden histórico, que se ha operado en dicho sentimiento? ¿Cómo incide la mentalidad de una época caracterizada por la rapidez, el consumismo y lo efímero, al igual que por la novedad, el descomprometimiento y el placer ligero, en un sentimiento como el amor que, por su naturaleza, pareciera ser lo opuesto a estos rasgos distintivos de nuestro presente? ¿Ha llegado a su fin el tiempo de las pasiones amorosas y ha comenzado de forma irreversible el de los amores "light"? ¿Es posible una relación de pareja sobre la base de un amor liviano? ¿Cómo se conjugan el deseo, la libertad y la individualidad con un amor "líquido"? ¿Qué nexos tiene la sexualidad con el amor en su versión "posmoderna"? En fin, éstas y otras preguntas serán las que trataré de abordar en mi exposición, convencido de que, ni de lejos, las responderé, pero también persuadido de que el esfuerzo por hacerlo permitirá que despunten algunas ideas que luego cada uno de ustedes podrá refutar o mejorar. No está de más reiterarles la gratificación que me regala esta experiencia de ciudad y de ciudadanía, lograda con nuestro encuentro de hombres y mujeres animados por el deseo de pensar la vida y pensar lo que somos.

 

Nuevos amores, nuevas familias

Es un lugar común aquel que dice que el ser humano es histórico, cosa que, por ejemplo, no marca al animal. Otrora a la historia se la reconocía confinada a los dominios político, económico, militar y de las ideas, pero se sustraían de ella los campos de la afectividad y de la sexualidad pues se asumía que en materia de sentimiento y de deseo se obedecía a la naturaleza y que ésta ordenaba las cosas de la misma manera y para siempre. Pero en nuestra época se comienza a pensar de otra forma: todo en nosotros es histórico, esto es, todo está sometido a cambios, siendo éstos en ocasiones potenciadores de la vida humana pero en otras la debilitan y la desfavorecen. Pues bien, en esta conferencia durante hora y media trataré de reconocer los principales cambios que se han dado en nuestro tiempo respecto al amor y lo que ha cambiado en la institución familiar, haciendo un esfuerzo por encontrar cómo se conectan los nuevos amores que han cobrado lugar en nuestros días con las nuevas familias que han empezado a configurarse. También aludiré al papel que en estos cambios juega o deja de jugar una institución como el matrimonio, llevando la senda del análisis a los puntos que nuestro tiempo –y nuestro país en particular- no puede dejar de reflexionar: ¿Es posible y válida la existencia de familias de homosexuales y de lesbianas? ¿Deja de ser el matrimonio una institución imprescindible para el amor y para la familia? Más aún, ¿es el amor, por lo menos el que vincula a los padres, un sentimiento no necesario ya para el establecimiento y mantenimiento de la familia? Y otras preguntas por el estilo, sin duda, reclamarán nuestra atención y nos permitirán compartir cómo vemos las cosas del amor y de la familia hoy y aquí. En función de esto va mi más cálida invitación a este encuentro de las palabras y de las ideas.

 

Un agobiante ideal: el deber de ser feliz

La agobiante consigna de nuestra época, la que se enuncia como un imperativo para todos y para cada uno es escueta, pero tajante: “¡Sed felices!”. Lo particular no es que se evoque el anhelo de ser felices, pues ésta es una vieja aspiración humana presente en las reflexiones que Platón, Aristóteles, Epicuro, Zenón, Diógenes, los pensadores cristianos, Pico della Mirandolla, Rousseau, Marx, Freud, etc., lo singular de nuestra época es que se plantee como un deber que sitúa en el lugar de culpable a quien no es feliz. Ahora, el asunto que trataré de examinar en esta conferencia comprende cinco aspectos: 1. ¿Qué se entiende en nuestra época por “Felicidad”?; 2. ¿Qué lugar –sea como fin en sí mismo o como efecto de otra cosa- se le asigna hoy?; 3. ¿Qué relación guarda con esa inquietud moderna por el “sentido de la vida”?; 4. ¿Qué rigió el tránsito de la felicidad como aspiración filosófica en la Antigüedad a su condición de derecho social en los albores de la modernidad, hasta llegar a este carácter de imperativo moral que actualmente esgrime?; y 5. ¿Qué sentido tienen esas “técnicas” para ser feliz que hoy inundan el mercado con libros de “Autoayuda”, “Superación personal”, “Pensamiento positivo”, técnicas que, además, convocan a las plazas públicas a masas sedientas de escuchar a los nuevos y muy rentables predicadores?.